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El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es mucho más que una fiesta popular: es una de las celebraciones más antiguas y emblemáticas de Canarias, así como un potente imán para el turismo nacional e internacional. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII, cuando ya existen referencias escritas sobre la celebracion de bailes de más caras en la ciudad. Desde entonces, la fiesta ha evolucionado hasta convertirse en uno de los principales símbolos de Santa Cruz, de Tenerife y de Canarias.
Declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional en 1980, esta celebracion anual atrae a ciento de miles de personas a la capital tinerfeña. Cada año, durante varias semanas -su celebracion no tiene una fecha fija en el calendario, pues depende de cuándo se celebre el Jueves Santo, pero siempre se organiza 40 días antes del Jueves Santo- Santa Cruz se transforma en un gran escenario al aire libre para acoger concursos, desfiles y baiels que pueden llegar a reunir a más de un millón de personas, entre residentes y visitantes.
Uno de los actos centrales de las carnestolendas es la Gala de Elección de la Reina del Carnaval, un espectáculo que no sólo simboliza el inicio del Carnaval en las calles, sino que, además, es el escaparate internacional más importante que tiene esta fiesta. A lo largo de las más de dos hora que dura la gala, desfilarán por el escenario espectaculares trajes de varios metros de altura y cientos de kilos de peso.
A todo estoy hay que sumar el impacto económico que tiene el Carnaval en la ciudad. Según datos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el Carnaval de 2025 dejó 40 millones de beneficios y una ocupacion hotelera que llegó a alcanzar el 85% durante el fin de semana de Piñata. Por todos estos motivos, las administraciones tinerfeñas y canarias llevan tiempo impulsando la candidatura del Carnaval de Tenerife como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.